Quiero empezar diciendo que más allá de un “problema individual” hay mucho de la sociedad y la cultura actual donde su manera de ver y determinar la maternidad y la masculinidad influye en que nos sintamos de esta manera en la etapa perinatal, sobre todo en el posparto.
Al pasar los años, hemos pasado de criar con pares, personas cercanas, vecinas y familias, a vivir maternidades muy solas y ya no en lo público sino en lo privado de una casa, apartamento o cuarto.
La carga mental y física que tenemos es inimaginable para quien no materna. No es solo el cuidar, es cumplir mandatos de lo que debe ser y hacer una madre: debes poder con todo, hacerlo 10/10, no debes pedir ayuda porque eres la mamá, es “tu instinto” y además no puedes “quejarte” pues eso es sería ser “mala mamá”.
Por otro lado, sentimos que las personas nos abandonan. Después de tener chequeos constantes durante el embarazo, llega un/a bebé(s) a casa y ya toda la atención se centra en este/ta. Pasados unos días, si tuvimos la oportunidad de tener quien nos acompañara (no pareja), esa persona vuelve a su vida, si tenemos pareja retoman su trabajo más pronto de lo que desearíamos y necesitamos como familia, y las amistades por no molestar, evitan aparecer.
La pareja y familia no se quedan atrás, es un periodo de mucho movimiento no solo para ti sino para las dinámicas en las relaciones y, sin duda, si la comunicación se ve afectada, puede cambiar mucho nuestra realidad hasta llegar a sentirnos solas, aún teniendo compañía y/o pareja.
¿Qué podemos hacer?
En lo posible, dejar a un lado la “pena” y pedir ayuda, pedirla incluso desde el embarazo.
Pedirle a las amistades que así sientan que no quieren molestar por nuestras ocupaciones cuidando, no se olviden de nosotros como familia, de dejarnos mensajes que ya atenderemos cuando podamos y esto definitivamente nos cambiará la manera en la que vivimos el día. Si no lograste decirlo estando embarazada, llámalos y pídeles su compañía, así sea telefónica. En esta etapa todo suma, todo es cariño.
La comunicación es la base de todas las relaciones y muchas no aprendimos cómo hacerlo. Evitando irse a extremos: ni a la pasividad /no decir nada y guardarte todo para no molestar) o irse al otro extremo de decir todo de manera agresiva, sin filtros ni consideración por la otra persona. Comunicarse asertivamente significa no estar en extremos sino navegar por puntos medios, donde podamos comunicar el mensaje que queremos, validando y respetando a la otra persona.
Unirte a grupos de maternidad online o presenciales. Existen muchos, pero te recomiendo que ojalá encuentres uno donde se tenga una experta en perinatal liderando, porque cuando no se tienen reglas claras o una guía puede ser difícil de mantener lo que se busca en la grupalidad. Recuerda que cada mes inicio un grupo semanal, pequeño y donde estamos seguras.
Si una persona tuviera esta sensación de soledad o aislamiento y te pidiera ayuda ¿Qué otras opciones le propondrías? A veces tomar distancia e imaginar que es alguien diferente quien está pasando por cierta situación nos ayuda a ver más opciones y a tratarnos menos duro.
Cuando hablamos con otras mujeres de cómo nos sentimos y lo que vivimos, nos hace darnos cuenta que no somos insuficientes, que sentimos cosas muy parecidas y podemos compartirlo también con nuestra pareja o red de apoyo para lograr encontrar la forma de adaptarnos como familia a todos estos procesos nuevos, donde la parte social muchas veces no es justa con nosotras.