¿Les pasa que cierta música infantil las desespera? ¿O se sienten agobiadas cuando sus peques están encima de ustedes? ¿o cuando ven el desorden en la casa y los juguetes las desborda? Todos estos son algunos de los estímulos que día a día enfrentamos cuando nos criamos, y nos puede llevar al malestar emocional.
Traigo este tema porque cuando escuchamos la palabra estimulación, automáticamente pensamos en el grupo de estimulación o la clase a la que queremos llevar a nuestros bebés. ¿Saben esa frase de tu bebé llora, no se duerme, pelea y está irritable porque está sobreestimulado? Pues quiero decirte que nosotras las madres también estamos sobre estimuladas y tal cual cuando vemos a nuestros hijxs con las consecuencias de esta, nosotras como madres también nos sentimos así. Y traigo este tema porque necesitamos trabajar en esto.
Esta semana estuve almorzando en un restaurante sola, algo que no hacía hace años y al hacer conciencia del ruido que hay constantemente en los lugares públicos, pensé en este tema y esa sensación que es sentir todos estos estímulos, que atacan a todos nuestros sentidos y es como tener constantemente en nuestra cabeza el ruido de un televisor prendido o el famosos sonido blanco (ahora rosa) que recomiendan para el sueño del bebe, con una aspiradora, lavadora y radio prendidas al tiempo.
No se si les pase, pero es un deseo de poder apagar de un momento a otro el sonido, el llanto, los gritos, los juguetes en el piso, la casa por hacer, el dejar de pensar en la lista interminable de quehaceres, por el tacto, oído, olores, todo esto al tiempo hace que nos lleve en ciertos momentos al deseo de desaparecer. Estamos desbordadas por el bombardeo del día a día, incluso me atrevería a incluir acá, el bombardeo de información, de gurús y expertos de como ser buenas madres.
La maternidad es muy corporal desde el embarazo, los cambios, el crecimiento, los cambios de nuestros órganos trabajando al tope, y luego los fluidos, la leche, mordiscos, llanto, golpes, desorden, el no parar, estar siempre disponible para suplir necesidades, es demasiado.
En las sesiones siempre hablo de imaginarnos que somos una olla a presión o un vaso, para tener ideas de ¿cómo hacer que esa válvula libere aire? ¿Cómo evitar que este vaso se desborde y bajemos un poco los ml de líquido que hay en él? No necesariamente es llevar a 0, pues es irreal en una crianza y en la vida que no tengamos nada que nos desregule.
Pero lo ideal es identificar cuáles son tus límites, lo que tu o tu cuerpo que es el que lee los estímulos tolera sin sentir malestar emocional. Así como inicié este documento, por ejemplo tengo ciertos beats o ritmos de canciones infantiles que desde el momento que los escuche dije estas no, no lo logró. Que me hablen o me pidan favores que se salgan del contexto en el que estoy mientras los peques están demandando mi atención, cuando buscan atención poniéndose encima mio perdiendo mi espacio personal, sin dejarme caminar o mover, cuando por momentos en el año soy quien debe hacerse cargo de cumplir con todo lo de la crianza y lo que es mi vida personal, hasta que llega un momento que por mas que mi cerebro siga pensando el cuerpo no puede.