Sobre la fertilidad, sus procesos y salud mental

Una parte de mi trabajo es dedicarme a acompañar familias que están atravesando o quieren iniciar un proceso  de reproducción asistida. Hoy quiero que puedas entender en qué momento actúa la psicología perinatal en esta etapa y para esto es importante puntualizar algunos términos. 

Conocerlos nos ayuda a entender su relevancia no solo desde lo médico, sino que también nos abre la mirada sobre la experiencia emocional y psicológica de quienes viven estos procesos. La evidencia ha demostrado que, en cada etapa vienen necesidades distintas con altos niveles de malestar emocional, y es ahí donde el acompañamiento debe ajustarse de manera específica a cada una de ellas.

Conceptos importantes: 

Esterilidad: Es la incapacidad de lograr un embarazo clínico tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección. Aquí hay una dificultad en la fase inicial del proceso reproductivo o la concepción. En estos casos, el embarazo no llega a producirse.

Infertilidad: Es la incapacidad de llevar un embarazo a término con el nacimiento de un recién nacido vivo, a pesar de haberse logrado la concepción. En este caso, la dificultad no radica en quedar embarazada, sino en la evolución de la gestación. Clínicamente, se manifiesta en abortos de repetición o muerte fetal.

*Apunte extra: Me parece importante nombrar aquí que yo definí como clínicamente se diferencian, pero vas a encontrar organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) que integra estos dos solo en el término de “infertilidad”.

Técnicas de reproducción humana asistida (TRHA): Son intervenciones médicas que buscan facilitar el encuentro de los gametos (óvulo y espermatozoide), ya sea en el cuerpo de la mujer que va a gestar o en el laboratorio. Estas técnicas se clasifican según su nivel de complejidad: baja y alta complejidad. 

Técnicas de baja complejidad: Todas donde la fecundación sucede dentro del cuerpo de la mujer. Como por ejemplo las relaciones sexuales programadas (coito programado) y la inseminación artificial. 

Técnicas de alta complejidad: La fecundación sucede en un laboratorio y posteriormente el embrión será transferido al útero. Aquí entraría la Fecundación In Vitro (FIV).

¿Qué tiene que ver esto con la salud mental perinatal?

Más allá de la complejidad de las técnicas y el tema biomédico para lograr un embarazo, la salud mental de quienes desean gestar puede verse significativamente comprometida, pues estas son experiencias profundamente psicológicas que muchas veces detonan una crisis vital real. 

En este camino pueden aparecer un gran abanico de emociones complejas como la culpa, la ansiedad, la frustración, la rabia, el miedo, el estrés y la soledad. Y también se suman los duelos no reconocidos socialmente. Estas emociones varian y fluctúan según la etapa del tratamiento médico y pueden impactar diferentes áreas de la vida personal, social y relacional. 

Querer maternar o paternar va más allá de solo cuidar y preparar el cuerpo para la gestación, el parto y el posparto. La parte emocional y mental necesita tanta atención como física.

El acompañamiento desde psicología perinatal es muy importante, yo diría que fundamental para lograr realmente un abordaje integral de la salud reproductiva. Como lo mencioné al inicio del texto, hay una alta fluctuación de emociones que exigen energía y esto puede ser muy difícil de sostener sin apoyo especializado.  

Desde nuestra área buscamos promover una mayor calidad de vida emocional en medio de procesos vitales que, aunque son demasiado significativos, pueden ser altamente desafiantes. Y lo hacemos conteniendo el impacto emocional del diagnóstico, del proceso, previniendo que el malestar y la sintomatología que surja sea ansiosa o depresiva se vuelvan crónicos, promoviendo estrategias más adaptativas para afrontar el proceso (buscando resolver problemas y no evitando) y favoreciendo la toma de decisiones informadas.

Tener una mirada realmente integral significa reconocer que no todo está en el cuerpo: la mente, las expectativas, los duelos y significados que cada persona construye alrededor de la posibilidad e imposibilidad de gestar,  también hacen parte fundamental del tratamiento.